La primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales en Chile estuvo llena de sorpresas. El duopolio político que había dominado el país durante décadas se derrumbó. En su lugar quedaron dos candidatos de polos políticos opuestos: uno, el candidato pinochetista de extrema derecha, José Antonio Kast; el otro, Gabriel Boric, al frente de una amplia coalición de izquierdas. Pero nada fue más sorprendente que el candidato que llegó en tercer lugar: Franco Parisi, el autoproclamado candidato antisistema del Partido de la Gente.

Parisi recibió casi un millón de votos, un bloque lo suficientemente grande como para influir en la segunda vuelta entre Kast y Boric. El hoy excandidato más influyente de Chile lo hizo todo sin poner un pie en el país que pretendía gobernar. Parisi llevó a cabo su campaña de manera totalmente digital y de forma remota a casi 6,000 kilómetros de distancia en Birmingham, Alabama, donde trabaja como consultor privado.

Las campañas presidenciales desde el exterior no son un concepto totalmente novedoso: Gustavo Envela se ha postulado numerosas veces para convertirse en el presidente de Guinea Ecuatorial desde su sede en Washington, D.C. En 2019, Evo Morales lanzó una exitosa campaña para su partido MAS desde el exilio en Argentina, regresando a Bolivia unos meses antes de ganar las elecciones.

Pero a diferencia de esos candidatos, Parisi no vive en el exilio —aunque quienes alegan que su renuencia de retornar a su país se debe a las acusaciones que enfrenta de adeudar cientos de miles de dólares en pagos de pensión alimenticia—. Parisi le negó estas acusaciones a Rest of World, diciendo que hizo su campaña desde el extranjero por razones prácticas.

“Yo tenía compromisos laborales y familiares”, dijo Parisi, “y cuando estaba a punto de abordar a Chile me llegó el coronavirus”.

“Uno esperaría que tuviese que tocar las puertas de las casas, que tuviera que estar en Chile, que tuviera que darle besos a los guaguas”.

Más allá de que regrese o no, los observadores piensan que Parisi ha trastocado lo que significa hacer campaña en Chile.

“Uno esperaría que tuviese que tocar las puertas de las casas, que tuviera que estar en Chile, que tuviera que darle besos a los guaguas”, dijo Kenneth Bunker, director de Tresquintos, una organización chilena de análisis político y electoral. “Parisi demostró que no era así. Que ni siquiera necesita tener mucho financiamiento de campaña sino que se puede hacer desde cualquier parte del mundo”.

Parisi lleva relativamente poco en política. Saltó a la celebridad a principios de la década los 2010, cuando se volvió famoso por explicar terminología económica de manera sencilla en programas de radio y televisión. Se postuló para la presidencia en 2013, terminando en cuarto lugar.

“Pero después desapareció”, dijo Bunker. “No tuvo ningún rol relevante en la elección [presidencial] del 2017”.

Mientras trabajaba en el departamento de finanzas de la escuela de negocios de TTU, la universidad inició una investigación del Título IX contra el supervisor de Parisi. En el informe posterior, detallado en un noticiero local, alegaba acusaciones de acoso sexual y comportamiento inapropiado por parte de Parisi durante un viaje patrocinado por la escuela a Chile en los primeros meses de 2015.

Parisi luego se mudó a Alabama, donde trabajó en la Universidad de Alabama (UA). Cuando las acusaciones de la investigación del Título IX en Texas resurgieron públicamente en 2016, se dio por terminada su relación con UA. Parisi aún reside cerca de Birmingham.

Al preguntarle Rest of World al respecto, Parisi rechazó las acusaciones, alegando que el hecho de que no se le haya pedido abandonar Estados Unidos comprobaba que las afirmaciones carecían de fundamento. “Yo vivo en Estados Unidos y si fuera así no podría vivir en Estados Unidos porque esas son acusaciones extremadamente serias y consecuentes”.

Parisi ha enfrentado escándalos en Chile también. El más reciente consiste en acusaciones de que debe $240,000 dólares por una pensión alimenticia

A pesar de los escándalos y las acusaciones, en 2018 y 2019, Parisi comenzó a marcar de manera firme y consistente en el 5% de los sondeos electorales, dijo Bunker. Eso fue antes de que declarara su candidatura a la presidencia en agosto de este año.

Bajo el mando de Parisi, el Partido de la Gente, fundado en 2019, es ahora el partido político más grande de Chile. “Es un partido sin ideología”, dijo a Rest of World Valeska Oyarce Peña, presidenta del Partido de la Gente para la región metropolitana de Santiago. Políticamente ambiguo, el Partido de la Gente está dirigido a la clase media desencantada de Chile. Es regionalista, busca reducir los impuestos y la migración y es crítico con las recientes protestas asociadas con la izquierda.

Las redes sociales fueron el medio más práctico y económico para llegar a esos votantes desde extranjero. “No teníamos los recursos para hacer la tradicional campaña política”, explicó Parisi, “porque no contábamos con el apoyo de los principales medios de comunicación. … Tuvimos que encontrar una manera de evitarlos para llegar a la gente, así que lo que hicimos fue usar la tecnología a través de las redes sociales”.

La campaña en redes sociales tardó años en construirse, tiempo durante el cual Parisi, y luego el Partido de la Gente, adaptó su mensaje a cada miembro de su público objetivo. “Podíamos llegar con un mensaje directo a una mamá soltera que está arrendando una propiedad y a alguien de la tercera edad que está ocupando una prótesis”, dijo Parisi.

La campaña también modulaba características como el color de sus mensajes o la duración de sus videos en Whatsapp, Telegram, Facebook, YouTube, Instagram y TikTok para ver qué resonaba mejor.

Como resultado de esta estrategia de mensajería, la campaña de Parisi pudo conocer “muy bien las características de la audiencia target que deseaba fidelizar y porque entiende el impacto de las redes y cómo canalizar el mismo mensaje en plataformas distintas”, dijo la periodista chilena Paula Schmidt a Rest of World.

La estrategia parece haber resultado en una conversión efectiva de seguidores de redes sociales en sufragios. El número de seguidores en las redes de Parisi fue menor a los de sus contrincantes, pero “logra capitalizar de manera mucho más efectiva”, dijo Bunker, “Sí; Kast tiene muchos seguidores en YouTube y no capitaliza, pero Parisi tiene solo a sus seguidores — porque no tuvo ningún debate”.

Parisi no asistió a los debates presidenciales, lo cual en ese momento le pareció a muchos un error. Pero el candidato del Partido de la Gente tuvo una lectura diferente de la situación; “los votantes en línea”, dijo Parisi, “no compran la versión empaquetada de los medios de información”.

“Es mi impresión que si viene, va a tener problemas legales y no va a poder salir del país”.

Esta idea de la comunicación directa entre políticos y votantes va en ambos sentidos.

El estandarte de “democracia digital” fue de un lema para convertirse en pilar fundamental de la plataforma política del Partido de la Gente. Como uno de sus principios fundacionales, el partido se compromete a utilizar la tecnología para “promover el empoderamiento ciudadano … en la toma de decisiones públicas y políticas”. Esta postura se extenderá a los seis nuevos diputados del partido en el Congreso chileno, donde se espera que interactúen en tiempo real con los miembros del partido para determinar cómo votarán.

En la práctica, explica Oyarce Peña, presidenta metropolitana del Partido de la Gente, la democracia digital significará que si sus funcionarios electos tienen que votar, “digamos un proyecto de ley de aborto”, tendrán que pedir a la militancia del partido que voten a favor o en contra de la propuesta y luego emitir su voto dependiendo de lo que se haya decidido.

A pesar de su entusiasmo por la tecnología y la campaña remota de Parisi, el partido ha creado un movimiento formidable en las calles. Además, en sus volantes y comunicados, el Partido de la Gente tiene especial cuidado en hacer que la gente llegue en persona a sus eventos. A menudo se lee explícitamente que se espera que los militantes asistan de manera presencial a sus asambleas.

Aun así, Parisi es ambivalente cuando se le pregunta si va a regresar a Chile para planear la estrategia de la segunda vuelta de su partido. Cuando Rest of World le preguntó si regresaría antes de las elecciones, el excandidato respondió: “No lo sé todavía. Mi hijo todavía está en el colegio, ahora estamos en el break de Thanksgiving y él termina el 19 de diciembre [el mismo día de la elección presidencial].”

Para quienes lo observan desde fuera, que no haya regresado Parisi a Chile sigue siendo el elefante en la sala. “Es mi impresión que si viene, va a tener problemas legales y no va poder salir del país”, opinó Bunker, quien cree que la continuada ausencia de Parisi se debe a “completamente algo legal”.

Cuando Rest of World le volvió a preguntar si regresaría a su país ahora que se avecinaba un momento histórico para su país y su partido, Parisi dijo: “Todos los momentos que yo he vivido han sido históricos. Yo creo que lo que hicimos en la campaña fue un ícono y, claramente, queremos escribir un libro al respecto, porque hay muchas lecciones que se pueden tomar. Estamos viendo la muerte de una era en lo político.”
Sus seguidores parecen estar de acuerdo. Rest of World preguntó a un grupo de WhatsApp de partidarios de Parisi si les gustaría que su líder regresara a Chile antes de la segunda vuelta. “Me importan las ideas, no la persona”, respondió una militante. “No me importa si está en China o en Tombuctú”.